Lector Beta. Las palabras que suenan en mi ciudad

Arequipa se consolida como una plaza literaria del país gracias a su red de editoriales, librerías, escritores y medios culturales que amplían la mirada de la literatura nacional. Jorge Malpartida analiza como desde las voces locales, la ciudad escribe su propio destino alrededor de las letras en los últimos años.
Créditos: X Congreso Internacional de la Lengua Española

Arequipa no es solo un fusil que apunta a Lima, como dijo Basadre. Arequipa es también un conjunto de plumas bien afiladas, preparadas para tomar el papel protagónico que le corresponde en la literatura nacional.

Nuestras letras tienen peso capital y la capacidad de imaginar el futuro desde esta parcela del mundo, ubicada al pie de tres volcanes. No solo porque acá nació el Nobel Vargas Llosa, o Reynoso, o Melgar o María Nieves y Bustamante. O porque desde acá escribe Zoila Vega Salvatierra, brotan las ficciones de Teresa Ruiz Rosas y Yuri Vásquez, y hierve la poesía de Oswaldo Chanove, José Gabriel Valdivia o Gloria Mendoza Borda.

No se trata solo de nombres. En lo que va de este siglo XXI, se ha gestado un ecosistema de editoriales independientes que impulsa y promueve la narrativa, poesía, ensayo y crónica de la región. Aletheya, Cascahuesos y Surnumérica, Parque Vacío, Memoria, Caligari, El Pasto Verde Records, cada uno desde su estética y catálogo va construyendo y ampliando una visión de la literatura nacional. También en Arequipa surgieron librerías que en esencia apuestan por la producción independiente y la bibliodiversidad. Una oferta que se desmarca del best seller y las modas. Ahí están: Fabla Salvaje, Licántropo, El Lector y Trilobites. Espacios que dialogan con la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, los centros culturales binacionales, la Escuela de Literatura de la UNSA y también con otras escuelas de Humanidades y Sociales: Comunicación y Periodismo, Filosofía o Educación.

Nuestra literatura circula y se difunde por un circuito de medios de comunicación que, pese a sus limitaciones económicas y de personal, aún conservan rincones para la difusión cultural. Están Correo, El Pueblo, Los Andes, Viral, Sin Fronteras o Radio Yaraví. O El Búho, que cumplió 25 años de resistencia informativa y abocado a promover concursos literarios y publicaciones. O Entre Líneas y su apuesta por la difusión cultural desde múltiples aristas. O el ímpetu de colegas como Jorge Luis Quispe, José Coaguila, Willard Díaz o Sarko Medina, quienes desde sus trincheras escriben sobre y desde la cultura y los libros. 

Este ecosistema y sus flujos han permitido que nuestra ciudad se posicione como destino literario. Hay un turista del pensamiento que peregrina hacia Arequipa. En octubre pasado se organizó aquí el X Congreso Internacional de la Lengua Española, el primero que acogía el Perú. Y ahora escribo esto mientras se desarrolla la undécima edición del Hay Festival Arequipa, que debe ser el evento cultural más relevante en el país. Una vez al año, aquí se reúnen creadores de todo el mundo para hablar de literatura, política, filosofía, periodismo y ciencia. Las palabras no dejan de sonar en mi ciudad.

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Sin duda, un pedido atendible es que en el Hay Festival, y otros eventos internacionales similares, exista una mayor representación de voces nacionales. Voces que vayan más allá de lo que puedan aportar las casas editoriales transnacionales. Podrían sumarse, por ejemplo, escrituras como las de Jorge Monteza, Goyo Torres, Juan Carlos Nalvarte, Orlando Mazeyra, Victoria Vargas, Gustavo Pino, Juan Yufra, Álex Rivera, Rosario Cardeña, César Félix Sánchez, Ximena López, Yero Chuquicaña, Wilber Córdova, Katherine Medina, Anthony Valdivia y más. Sin embargo, también es necesario decir que en estos once años en Arequipa, desde la organización del Hay Festival, sí se ha hecho un real esfuerzo por integrar e incorporar miradas desde la ciudad anfitriona. Reviso el programa de este año y veo mesas en las que participan los editores locales Ruhuan Huarca y Olenka Soto, o los poetas Heiner Valdivia y Augusto Carrasco, el historiador Mario Rommel Arce, la artista Nereida Apaza, o los periodistas Omar Zevallos, Mabel Cáceres y Paola Donaire, los promotores de La Bibliobici, Raúl Romero y Carla Galdós, la mediadora de lectura Teffy Bengoa, o Victoria Arias y Edward de Ybarra, impulsores del cine documental en el sur. Yo mismo, por segundo año, participo en las actividades. Tendré un diálogo el sábado 8 con Zoila Vega, Sonia Cunliffe y Enrique Planas. Y el domingo 9 conversaré con la chilena Alejandra Moffat y el peruano Dany Salvatierra. Un espacio que agradezco y desde el que espero abrir la discusión y ampliar perspectivas.

Lo conseguido en Arequipa alrededor de las letras en estos últimos años es ya valioso y podrá potenciarse, mientras se mantenga la diversidad y se sumen más creadores y creadoras, gestores y gestoras culturales. Hay un terreno ganado, desde la escritura, las editoriales independientes, librerías y la gestión privada y pública que han convertido a Arequipa en una plaza cultural. El reto ahora es aprovechar todos estos engranajes y espacios para que desde aquí se siga escribiendo e imaginando con identidad y una perspectiva universal. No se trata de descentralizar sino de descentrar la mirada de la literatura. Lima no es el Perú. Y Arequipa, desde su potencia y riqueza, tampoco tendría que ser un nuevo centro que anule al resto. Sino un territorio con el mismo protagonismo que el de cualquier otra región del país. Descentrar para remover ciertas murallas. Para empujar lo que parece inmóvil hace rato. Que así sea. Acá las palabras suenan como nosotros. Desde aquí escribimos. Aquí estamos y aquí nos quedamos.

Sobre el autor

Jorge Malpartida Tabuchi (Arequipa, 1990). Periodista, escritor y docente universitario. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNSA. Maestro en Escritura Creativa por la PUCP. Autor del libro de cuentos “Contra toda autoridad, excepto…” (Aletheya, 2024), y de “Patato: el goleador humilde que miraba al frente” (2018), crónica sobre Eduardo Márquez, ídolo del FBC Melgar. Fue reportero y editor en La República, Sin Fronteras y El Comercio. Se especializa en periodismo cultural y el estudio de la cultura pop y digital. Publicó relatos en las revistas “El gran cuaderno” (Argentina) y “Espinela” (Perú). Creador y conductor del podcast de literatura “Lector Beta”. Enseña periodismo y escritura creativa en universidades de Arequipa y Lima.

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