PTAR de Socabaya lleva siete años inconclusa y quebrada La Huaylla sigue contaminada

Una planta de tratamiento de aguas residuales prometida para Socabaya y Characato sigue sin operar desde 2019. Mientras las autoridades se atribuyen responsabilidades, las aguas servidas continúan llegando a la quebrada La Huaylla y afectan a vecinos, cultivos, ganado y fuentes de agua.
Obra de saneamiento inconclusa agrava contaminación en la quebrada La Huaylla
Por: Sharon Fernández y Jairo Rodríguez

Bajo el sol, los escolares de Sabandía, Socabaya y Characato cruzan cada mañana un riachuelo de olores fétidos que transcurre por la quebrada La Huaylla. «Pisan el agua cochina y llevan los virus en los zapatos hasta las aulas», relata Inés, una vecina de la zona. El olor se impregna en la ropa, en el cabello, hasta en los pulmones.

Hace siete años se anunció una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), como la solución definitiva a la crisis sanitaria de más de 14 mil personas. Sin embargo, esta se ha transformado en un monumento a la ineficiencia. La obra sigue inconclusa y está bajo la lupa de la Contraloría por graves fallas estructurales. Miles de familias permanecen atrapadas en un ciclo de contaminación alimentado por sus propios desechos.

El proyecto de la PTAR debía reunir las aguas residuales de sectores de Socabaya y Characato, conducirlas hasta la infraestructura y descargarlas limpias en la quebrada La Huaylla. Sin planta operativa, el cauce se convirtió en una extensión del desagüe.

Hilda, quien llegó a la zona entre 2012 y 2013, vio cómo la quebrada dejó de ser un cauce seco para convertirse, poco a poco, en una ruta de aguas residuales. Los vecinos más cercanos terminan abandonando sus casas por la incomodidad y el olor. Inés, algo más alejada, convive con los olores en temporadas de calor y con los insectos que llegan hasta su vivienda. A pesar de las quejas y marchas, la indiferencia de las autoridades ha dejado a la población en un estado de resignación. El problema tiene ya más de 30 años sin resolverse.

Promesa incumplida

En Characato y Socaya, los servicios de saneamiento colapsaron en plena vía pública en 2017. En julio de ese año, el Gobierno Regional de Arequipa declaró en emergencia sanitaria a once asentamientos humanos de ambos distritos. La PTAR Horacio Zevallos Gámez se planteó como la solución para que todos los desechos puedan encontrar una salida y ser tratadas para uso agrícola.

La primera piedra se colocó en abril de 2019 con un presupuesto inicial de 4.3 millones de soles y un plazo de ejecución de ocho meses, pero tres años después seguía inconclusa. El expediente fue reformulado y su nuevo costo fue calculado en más de 11 millones de soles y más adelante el presupuesto aumentó a más de 19 millones de soles.

Para el tratamiento de las aguas servidas de la zona, esta planta empleará el sistema de lodos activados. La PTAR debería recibir las aguas residuales, retirar primero los sólidos; luego degradar la materia orgánica en piscinas aireadas con bacterias; y, finalmente, separar los lodos, filtrar y desinfectar el agua antes de descargarla. En teoría, la quebrada debía recibir agua limpia.

Si bien no sería apta para consumo humano directo, sí podría ser utilizada para el riego de parques y jardines y también para uso agrícola.

Según Víctor Rodríguez, residente de la obra, la pandemia de COVID-19 paralizó los trabajos durante casi dos años y medio. A ello se sumaron problemas técnicos y demoras en la adquisición e importación de equipos electromecánicos de fabricación extranjera. 

Pese a esos contratiempos, el funcionario afirmó que la mayoría de equipos electromecánicos —sopladores, difusores, grupo electrógeno, desodorizador, bombas, centrífugas y filtros— ya fueron adquiridos, instalados y probados.

Sin embargo, según el portal de Infobras de la Contraloría la PTAR Horacio Zevallos acumula un avance del 85 % (última revisión 24 de mayo 2026) a pesar que desde el GRA afirman que es del 95 %, de acuerdo a un dossier de prensa al que tuvimos acceso.

Beber del desecho

AGUAS HERVIDAS EN LA QUEBRADA. Los tres puntos supervisados cuentan con aguas oscuras y negras que van contaminando el caudal. Fotografía: Sharon Fernández.

El ingeniero Nardone Portilla, gerente de Servicios Públicos de la Municipalidad de Characato, explica este problema como un proceso de autocontaminación. Gran parte de los asentamientos humanos de los distritos antes mencionados no están integrados al sistema formal de Sedapar. Además, la población depende de cinco pozos tubulares que extraen agua del subsuelo para el consumo humano. Sin embargo, ante la ausencia de una planta de tratamiento operativa, los desagües domésticos terminan en destinos vulnerables, en silos artesanales o vertimientos directos hacia la quebrada La Huaylla.

«Es un círculo vicioso», explica el ingeniero:»saco agua del suelo y, a pocos metros, tengo mis silos. Todo lo que echo al baño se filtra a la napa freática. Metemos el agua cochina al subsuelo y sacamos esa misma agua para el consumo». 

Este proceso de contaminación lleva más de una década degradando la calidad del recurso hídrico subterráneo, según Portilla. El funcionario está seguro de que la responsabilidad pasa por la inoperancia del Gobierno Regional de Arequipa (GRA), por no culminar la PTAR, más aún cuando algunos vecinos habrían realizado conexiones clandestinas, lo que agravaría los vertimientos.

PTAR INCONCLUSA. Vista aérea de Planta de Tratamiento Horacio Zevallos (Socabaya) ubicada a un costado de la quebrada la Huaylla.

Parásitos en el viento 

Durante una visita de campo, Pancarta.pe pudo localizar al menos tres puntos de vertimiento. Dos se ubican en el distrito de Characato, donde comienzan las descargas, y uno en el límite entre Socabaya y Characato. En los tres puntos se registraron malos olores, residuos fecales o ambos. Ello no quiere decir que no existan más.

Vivir cerca de aguas residuales sin tratamiento expone a la población a focos de mosquitos, ratas y otros animales. Para la médico patóloga de la Universidad Católica de Santa María, Rosario Zúñiga, el peligro no es solo el contacto directo con el agua turbia ni con estos animales. Hay una vía de contagio aérea que la mayoría de los vecinos, y hasta las entidades públicas, ignoran. «Cuando los vertimientos en la quebrada se secan por el sol, el viento levanta ese polvo contaminado», explica la especialista.

Este polvo no es solo tierra; transporta quistes de parásitos como Giardia lamblia y Entamoeba histolytica. Formas de vida microscópicas protegidas por una coraza tan dura que resiste el sol intenso y los detergentes comunes.

Estos patógenos viajan grandes distancias, adhiriéndose a la ropa de los vecinos, a su cabello e ingresando por las vías respiratorias. En el caso de los niños, explica que el impacto puede ser devastador. La exposición constante genera cuadros de parasitosis frecuentes que derivan en anemia y desnutrición crónica.

«Si el cuerpo no absorbe los nutrientes por culpa de los parásitos, el niño no se desarrolla. Es un daño irreversible a largo plazo para la población», sentencia.

Pancarta.pe recorrió los establecimientos de salud de Horacio Zeballos, Characato, Sabandía y Socabaya —sectores afectados por la contaminación— y detectó un patrón similar a la explicación de Zúñiga. Para los médicos, el problema sanitario es conocido, pero no hay cifras disponibles que permitan medir el impacto. El personal consultado de las postas coincidió en que las aguas servidas y el consumo de agua están asociados a las enfermedades entéricas, cuadros parasitarios y malestares estomacales, que usualmente son reportados en sus respectivas jurisdicciones.

OLOR INSOPORTABLE. Causa del vertimiento de aguas residuales y conexiones clandestinas, en dirección a la quebrada La Huaylla, las aguas oscuras y turbias emiten un olor fétido que cruza las viviendas. Fuente: Autoridad Nacional del Agua.

Fallas y multas

Tras las reiteradas denuncias la Contraloría General de la República ha inspeccionado continuamente cada año esta obra y enero de 2026 emitió un diagnóstico demoledor.

Según el Informe de Control N° 002-2026-OCI, lo más alarmante es el estado de deterioro de la obra. Los auditores detectaron fisuras en el reactor biológico, la estructura medular donde las bacterias deben degradar la materia orgánica. Peor aún, se hallaron tuberías y bridas de acero con corrosión superficial y óxido, evidencias de una falta de protección anticorrosiva. También señala la ausencia de personal de residencia y supervisión durante las inspecciones, dejando en abandono y falta de monitoreo a la obra.

La ANA al supervisar las condiciones del agua en la quebrada, también ha emitido dos sanciones, una en 2023 y otra en 2025.

Por un lado, el Gobierno Regional de Arequipa ha sido multado con 3.06 UIT por construir un muro sin permiso y también por los vertimientos al ser responsables de las obras de alcantarillado del Asentamiento Humano Horacio Zevallos Gámez. Su respuesta fue la de intentar anular las sanciones apelando a tecnicismos legales, argumentando que ellos solo construyen la planta, pero no generan el desagüe. La sanción reside en que, al ser la entidad ejecutora de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), su demora injustificada es el factor que ha perpetuado la contaminación ambiental, impidiendo una solución al vertimiento de aguas servidas que ellos mismos se comprometieron a mitigar.

Por el otro, recientemente, en 2025, la Municipalidad de Characato recibió una multa de 4.5 UIT por ser la entidad responsable de las redes en su jurisdicción. La ANA consideró que las municipalidades son las responsables de asegurar la prestación de los servicios de alcantarillado en su jurisdicción cuando estos no se encuentran bajo la administración formal de una empresa prestadora, como Sedapar.

La municipalidad se defendió alegando que no pueden administrarlas ni mantenerlas, porque no se les transfirió legalmente. A la par, intentó deslindar responsabilidades al señalar que no todos los puntos de vertimiento identificados corresponden a su jurisdicción.

ANUNCIOS SIN FECHA. Desde hace meses el Gobierno Regional de Arequipa anuncia su pronta operación, sin embargo, ese día nunca llega. Foto: Andina.

Según su versión, estos sistemas fueron diseñados como drenajes provisionales y no deberían operar de manera permanente. Ello dependían de la puesta en marcha de la PTAR. Sin embargo, como la planta sigue sin funcionar, las descargas continúan y el uso constante del sistema por parte de la población habría agravado el problema.

Por eso, la Municipalidad de Characato insiste en que el Gobierno Regional de Arequipa debe culminar y poner en funcionamiento la PTAR.

«Todos somos el Estado, pero todos nos culpamos—lamenta el ingeniero de la municipalidad de Characato, Nardone— La ANA nos sanciona, la Fiscalía del Ambiente nos procesa, pero nadie se sienta a la mesa a decir, ¿qué falta para que esta planta funcione de una vez?”.

La entrada en funcionamiento de la PTAR Horacio Zeballos fue anunciada hace casi un año. Según la versión del Gobierno Regional de Arequipa, se encontraba en la fase final de implementación de equipos. A la fecha, aún no recibe ni trata las aguas residuales que debía controlar. Entre multas y apelaciones, la quebrada La Huaylla continúa recibiendo descargas que la obra debía detener. Solicitamos una entrevista directamente con el GORE Arequipa, se nos prometió una declaración que al cierre de la presente edición no se concretó.

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