Ser Comunicadora. De la luz al lienzo ¿La fotografía redefine el arte?

La fotografía transformó la forma en que miramos el mundo y también la manera en que entendemos el arte. Desde su nacimiento en el siglo XIX hasta las reflexiones de Susan Sontag, esta columna explora si la cámara documenta la realidad o la convierte en una forma de expresión artística capaz de revelar emociones, preguntas y miradas propias.
De la luz al lienzo La fotografia redefine el arte

Como fotógrafa apasionada por capturar instantes que revelan emociones ocultas, cuestiono si mi cámara transforma la realidad en arte o sólo la documenta. La fotografía, nacida en 1826 con el heliograbado de Niépce, desafió la pintura al monopolizar el realismo, liberándola para la abstracción. Susan Sontag, en Sobre la fotografía, lo describe como un «heroísmo de la visión» que captura el mundo.

Sí, la fotografía redefine el arte, pero no sustituyendo a otras formas artísticas, sino ampliando sus posibilidades.

Desde su aparición, la fotografía transformó la manera en que los artistas representan la realidad. Mientras que la pintura tradicional buscaba reproducir el mundo visible, la fotografía introdujo un nuevo lenguaje visual basado en la captura de la luz, el instante y la mirada del fotógrafo.

En ocasiones podemos confundir la creatividad con el arte. La creatividad genera ideas originales y soluciones innovadoras, pero el arte prioriza la autoexpresión ligada a la identidad, impulsada por la interpretación del espectador. Se puede ser muy creativo sin ser artista, pero es imposible ser artista sin creatividad como motor esencial. Elliott Erwitt lo resume: «La fotografía es el arte de la observación. Se trata de cómo las cosas se ven, no de cómo son». Man Ray, en el dadaísmo, manipulaba rayogramas con objetos cotidianos para crear surrealismo puro, rebelándose contra la cámara. Alfred Stieglitz luchó por su legitimidad en la Galería 291, exponiendo fotos como equivalentes pictóricos.

Uno puede autoproclamarse artista sin validación externa; el arte nace de la interioridad, no de galerías o premios. Sontag advertía: «Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado», democratizando la creación. La validación surge del impacto: si tu imagen remueve conciencias o revela belleza oculta, es arte.

En síntesis: la fotografía no reemplaza al arte tradicional; lo transforma, lo cuestiona y lo amplía, convirtiéndose en un puente entre la realidad, la técnica y la interpretación artística.

El arte es expresión pura, un grito del alma que no pide permiso.
El arte es un acto de libertad absoluta, rompiendo las cadenas de lo convencional.
El arte plantea preguntas incómodas, sacude la mirada dormida.

Como fotógrafa que acecha la luz para congelar instantes efímeros, afirmo: mi cámara no solo documenta, expresa mi mundo interior en cada sombra y reflejo. Es libertad cuando decido qué fragmento inmortalizar. La fotografía es arte porque transforma lo visto en lo sentido. No necesita lienzo ni óleo; su pincel es la luz, su libertad el clic espontáneo. Autoproclamarme artista no es arrogancia, sino honestidad: el espectador da el veredicto final con su interpretación.

Sobre la autora:

Maritsa Suma Ramírez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación y magíster en Gerencia Estratégica de Recursos Humanos y Comunicación, con especializaciones en Marketing Digital, Fotografía y Diseño Gráfico Digital Publicitario, así como un diplomado en Branding y Gestión de Marca, se desempeña actualmente como docente. Paralelamente, trabaja como fotógrafa freelance y creadora de la marca Pucapuca, enfocada en proyectos de etnografía visual. En 2024, fue coautora del libro Ser Comunicadora: 20 voces de la Comunicación, una obra que recoge las historias y experiencias de veinte comunicadoras de la macroregión sur del Perú.

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