¿La torrentera Chullo tiene solución o desastre podría repetirse?

La torrentera Chullo en Arequipa presenta fallas técnicas en su encauzamiento, según especialistas del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Arequipa), quienes propondrán en los próximos días soluciones técnicas para que desbordes no vuelvan a suceder.

La torrentera Chullo en Arequipa presenta fallas técnicas en su encauzamiento, según especialistas del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Arequipa) consultados por Pancarta.pe. La reducción del cauce, la alteración de su trayectoria natural y la ausencia de cálculos hidráulicos sólidos ocasionaron su colapso. Para los expertos, mientras no se corrijan estos errores estructurales, el desastre podría repetirse.

El presidente del Capítulo de Ingeniería Civil del CIP Arequipa, Gustavo Guillén, aseguró que «todo ha fallado desde el diagnóstico inicial». La causa principal tiene que ver con la reducción del cauce, a 3 metros en algunos sectores, para ganar espacio urbano. Y es algo que se ha dicho en distintos medios hasta el cansancio, pero el experto ofrece una perspectiva más profunda.

Al priorizar esta expansión urbana se obviaron criterios técnicos necesarios en la ejecución de obras de encauzamiento. Por ejemplo, el retorno de caudales. Este criterio responde a la siguiente pregunta: ¿Qué caudal puede resistir mi estructura para que no colapse teniendo en cuenta el comportamiento histórico y reciente de la cuenca?

«Ningún puente o paso —o incluso la dimensión de la torrentera— han sido diseñados adecuadamente con el caudal de una avenida de este tipo», señaló Guillén. «En el expediente (del encauzamiento) debieron haber justificado el porqué de la reducción de una sección con sus respectivos cálculos hidráulicos», remarcó poniendo en duda la existencia de un cálculo técnico bien elaborado.

El desastre expuso fallas estructurales en obras de encauzamiento (Foto: Diario Revelación).

La geometría de la quebrada

Otro aspecto crucial tiene que ver con la modificación de la sinuosidad natural de la quebrada. De acuerdo al vicedecano del CIP Arequipa, Jorge Rosas Espinoza, con la expansión urbana no solo se redujo el cauce si no también se «arrinconó» y cambió la trayectoria natural de la torrentera.

En puntos críticos, como en las inmediaciones del puente Concordia, se crearon «quiebres abruptos» para ganar terreno, lo que terminó por alterar la energía y velocidad del flujo.

«Ello afectó, no solamente a las viviendas que están en el curso de la torrentera, si no también, a las casas de la calle paralela al recorrido del Chullo», señaló Rosas. Según el ingeniero, esta alteración hizo que el flujo buscara una nueva dirección con las consecuencias que ahora todos conocemos. Preliminarmente, identificaron 3 puntos con estas deficiencias en Cayma, Yanahuara y Sachaca.

A ello hay que sumarle que tanto los puentes como los túneles han tenido un «efecto dique», con alturas insuficientes que retuvieron lodo y rocas en lugar de facilitar el paso del flujo en zonas como Villa Continental, Angeles de Cayma, Cerro Colorado, puente Concordia y la avenida Metropolitana.

Vista aérea de tramo de torrentera Chullo en Los Ángeles de Cayma (Foto: COER Arequipa).

¿Qué soluciones plantean?

Luis Miguel Morán Yáñez, presidente de la Comisión Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres del CIP nacional, fue categórico al señalar: «Así como está, va a volver a pasar». El especialista fundamenta esta advertencia en dos efectos directos del cambio climático que están alterando la seguridad de la población ubicada en el curso de la torrentera: «Las lluvias ahora son más severas, con un volumen de caída y de agua mucho mayor; y los periodos de retorno son más cortos. Los eventos que solían ocurrir cada 10 o 15 años están acortando su frecuencia a lapsos de 5 o 7 años, volviéndose más recurrentes», explicó.

A estas alturas una de las batallas para la remediación de este problema está perdida. Los especialistas antes citados coinciden en que es muy difícil recuperar el cauce natural de la quebrada por todos los costos sociales que ello implica. Sin embargo, desde la ingeniería pueden esbozarse algunas propuestas, preliminarmente.

Durante la semana pasada, el CIP Arequipa hizo inspecciones técnicas en todo el cauce de la torrentera Chullo. En 15 días tendrán listo un informe técnico con una evaluación colegiada. Este documento también permitirá esbozar alternativas técnicas concretas y adecuadas.

A grosso modo se nos explicó que pueden evaluarse al menos tres alternativas. La primera tiene que ver con la ejecución de obras de reducción de energía, como la construcción de presas tipo «Sabo»; que son estructuras de ingeniería diseñadas específicamente para el control de sedimentos. Su funcionamiento se basa en dos principios técnicos fundamentales: captura, y retención, de material sólido; y amortiguamiento, y reducción, de energía. Ello evita que el huaico o lahar gane masa y se vuelva más destructivo aguas abajo (ver foto). Esta obra debería construirse en la parte alta de la cuenca.

La segunda alternativa sería el uso de mallas retenedoras de piedras y lodo, un concepto similar a la represa «Sabo» pero más económico, aplicado en Chosica (Lima). Y, por último, desviar el cauce hacia otras cuencas o torrenteras.

Pero para decidir cuál de ellas aplicar se deben desarrollar los respectivos estudios geológicos y topográficos, que en la práctica las autoridades deberían tomar en cuenta. Y esa, estimado lector, es otra historia…

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