El oro ilegal que se produce en la región amazónica de Madre de Dios, en el sur oriente de Perú

sigue llegando a Suiza —el mayor refirnador de oro del mundo—, a través de nuevos caminos.


Y uno de ellos es Emiratos Árabes Unidos. El país de medio oriente que se ha convertido en punto de paso para mercancias oscuras hacia Europa.

El oro de Madre de Dios sigue llegando a Suiza

A mitad de la década pasada los suizos impusieron medidas para evitar comprar oro ilegal de Perú, sin embargo, el comercio internacional ha encontrado nuevas rutas. Desde Perú, y en especial desde Madre de Dios, los exportadores envían hacia Emiratos Árabes Unidos, Bélgica o la India y estos países lo canalizan nuevamente hacia Suiza. La minería ilegal avanza y ha depredado más de 300 mil hectáreas en los últimos veinte años.


Roberth Orihuela

VISTO DESDE EL CIELO, EL RÍO PARIAMANU ASEMEJA A UNA INFINITA SERPIENTE DORADA ondulante a través del manto verde de la selva de la región Madre de Dios, en la zona suroriental del Perú. El brillo de la tarde acentúa el color turbio de sus aguas; como si en verdad estuvieran bañadas en oro, ese precioso y valioso mineral que miles de personas acuden frenéticamente a robarle al afluente. Aquí y en casi toda la selva peruana la actividad minera es ilegal, pero Pablo Inuma, presidente del Consejo Indígena de la Zona Baja de Madre de Dios (Coinbamad), cuenta alrededor de 200 dragas —estructuras compuestas por motobombas que succionan la tierra de los ríos para lavar el mineral de oro— trabajando día y noche, desde el ingreso del río Pariamanu hasta el cruce con el río Pariamarca; mientras navegamos por un tramo de casi 80 kilómetros.

El líder indígena asegura que la minería ilegal ha incrementado en los últimos diez años trayendo consigo no solo contaminación, sino también otros problemas comunes de este sector, como prostitución, robos a mano armada y hasta amenazas de muerte para las comunidades que viven cerca. Todos los días cientos de personas salen con al menos 20 gramos de oro en sus bolsillos cada una, y otra cantidad parecida ingresa a relevar el trabajo. Todo a vista y paciencia de las autoridades de la Policía, la Marina y el Ejército peruanos.

De acuerdo con cifras del Proyecto de Monitoreo de los Bosques Amazónicos (MAAP), un portal dedicado al monitoreo de la Amazonia en latinoamérica, la actividad minera ilegal, junto a otras como la tala indiscriminada, arrasaron entre 2018 y 2023 más de 135 mil hectáreas de bosques de Madre de Dios. Y en los últimos 20 años ya van sumando más de 300 mil hectáreas arrasadas. Solo entre 2022 y 2023, se ha eliminado 30.846 hectáreas de bosque,  equivalente a 40 mil estadios de fútbol. Estas actividades ilegales ya no solo se ubican en el llamado Corredor Minero, con La Pampa como punto focal, sino que ahora se han extendido y están amenazando zonas de amortiguamiento y Áreas Protegidas como la Reserva Nacional Tambopata, el parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Amarakaeri. Incluso perjudican zonas de concesiones de Castaña, un árbol gigante de donde salen almendras muy cotizadas a Estados Unidos y Europa, que existen en el río Pariamanu, donde se ha registrado en el último año una deforestación de 198 hectáreas.

Convoca.pe llegó hasta este lugar y comprobó que Pariamanu se ha convertido en un nuevo foco de minería ilegal, donde la fiscalización de la autoridades es casi inexistente. El oro es vendido por los productores a los acopiadores, quienes lo canalizan a través de empresas exportadoras, algunas de ellas investigadas por el Ministerio Público por lavado de activos y tráfico ilegal del mineral en la última década. Finalmente es enviado hacia la India, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y hasta Bélgica, desde donde nuevamente se manda al centro mundial del oro: Suiza.

Las comunidades nativas que dependen del río Pariamanu están preocupadas por el incremento de la minería ilegal. Foto: Roberth Orihuela.
Los mineros ilegales abren camino entre la selva, talan y queman los árboles y luego empiezan con la obtención de oro. Foto: Roberth Orihuela
Las dragas son artilugios creados por los mineros ilegales para procesar la arena del río y obtener el oro aplicando mercurio. Foto: Roberth Orihuela.
Cientos de dragas son instaladas en las orillas de los ríos, sobre todo en la curvas donde la corriente del río es más lenta. Foto: Roberth Orihuela.

Destino final Suiza

La fiebre del oro sigue hirviendo sobre la selva. Muestra de ello son los niveles de exportaciones que siguen incrementándose año tras año. De acuerdo con cifras de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria y Aduanas (Sunat), el año pasado las exportaciones de oro declarado con origen de Madre de Dios alcanzaron las 2.4 toneladas. Pero esto contrasta con la producción declarada por los mineros ante el Ministerio de Energía y Minas (Minem), que registra solo 1.4 toneladas en el 2023; casi la mitad.

Y si se analiza año tras año, se puede notar que mientras las exportaciones desde Madre de Dios siguen creciendo, la producción declarada por los mineros sigue bajando.

El líder indígena asegura que la minería ilegal ha incrementado en los últimos diez años trayendo consigo no solo contaminación, sino también otros problemas comunes de este sector, como prostitución, robos a mano armada y hasta amenazas de muerte para las comunidades que viven cerca. Todos los días cientos de personas salen con al menos 20 gramos de oro en sus bolsillos cada una, y otra cantidad parecida ingresa a relevar el trabajo. Todo a vista y paciencia de las autoridades de la Policía, la Marina y el Ejército peruanos.

De acuerdo con cifras del Proyecto de Monitoreo de los Bosques Amazónicos (MAAP), un portal dedicado al monitoreo de la Amazonia en latinoamérica, la actividad minera ilegal, junto a otras como la tala indiscriminada, arrasaron entre 2018 y 2023 más de 135 mil hectáreas de bosques de Madre de Dios. Y en los últimos 20 años ya van sumando más de 300 mil hectáreas arrasadas. Solo entre 2022 y 2023, se ha eliminado 30.846 hectáreas de bosque,  equivalente a 40 mil estadios de fútbol. Estas actividades ilegales ya no solo se ubican en el llamado Corredor Minero, con La Pampa como punto focal, sino que ahora se han extendido y están amenazando zonas de amortiguamiento y Áreas Protegidas como la Reserva Nacional Tambopata, el parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Amarakaeri. Incluso perjudican zonas de concesiones de Castaña, un árbol gigante de donde salen almendras muy cotizadas a Estados Unidos y Europa, que existen en el río Pariamanu, donde se ha registrado en el último año una deforestación de 198 hectáreas.

Convoca.pe llegó hasta este lugar y comprobó que Pariamanu se ha convertido en un nuevo foco de minería ilegal, donde la fiscalización de la autoridades es casi inexistente. El oro es vendido por los productores a los acopiadores, quienes lo canalizan a través de empresas exportadoras, algunas de ellas investigadas por el Ministerio Público por lavado de activos y tráfico ilegal del mineral en la última década. Finalmente es enviado hacia la India, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y hasta Bélgica, desde donde nuevamente se manda al centro mundial del oro: Suiza.