Aumenta criminalidad en Arequipa

Aumenta criminalidad en Arequipa

Las cifras de delitos registrados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) entre el 2018 y 2022 demuestran que la delincuencia en Arequipa solo durmió en el 2020, durante la pandemia del Covid-19, pero ha vuelto con fuerza. Expertos señalan que en los últimos años la ciudad se ha vuelto más atractiva para la delincuencia debido a la crisis económica, social y política y el cierre de muchos comercios con la pérdida de empleos y de ahorros.

Por: Astrid Tarazona Zea

En los últimos años la sensación de inseguridad entre los ciudadanos de Arequipa se ha incrementado. Lo que antes era difícil de ver, ahora se está volviendo pan común. Asaltos a mano armada, robos en taxis falsos y hasta la presencia de sicarios, están ingresando de a pocos en el imaginario colectivo. 

Pero esa sensación ahora está justificada en cifras y datos que cuantifican el aumento de la delincuencia en la ciudad mistiana. Pancarta.pe pudo obtener la información que señala que la pandemia solo durmió la delincuencia por poco tiempo, pues entre 2020 y 2022 los crímenes han crecido en 40%. Los distritos más inseguros son el Cercado, Cerro Colorado, Paucarpata y José Luis Bustamante y Rivero; y los crímenes más comunes son los relacionados a la seguridad pública, contra el patrimonio y la libertad.

Además, otro aspecto que se debe tomar en cuenta es que solo un tercio de quienes son víctimas de un delito denuncian el hecho. Esto, indican especialistas, se debe a la lentitud con que trabajan las autoridades policiales y de justicia. Lo que muestra por qué la criminalidad sigue avanzando. 

Según expertos, Arequipa se ha vuelto una ciudad más atractiva para los criminales debido a la crisis económica, social y política que afronta el país. Fuente: RPP

Peligrosas cifras del crimen

Los datos del portal Data-Crim del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran cómo la curva de criminalidad no ha hecho más que subir desde el 2016 en el ámbito de los distritos de Arequipa metropolitana (Alto Selva Alegre, Cayma, Cercado, Cerro Colorado, Jacobo Hunter, José Luis Bustamante y Rivero, Mariano Melgar, Miraflores, Paucarpata, Sachaca, Socabaya, Tiabaya, Uchumayo, Yanahuara y Yura) y La Joya. Ese año, el número total de crímenes fue de 15.993 y para 2018 se registraron 22.439 delitos. Solo en 2020, durante el peor año de la pandemia del Covid-19, la criminalidad se redujo y solo se sumaron 15.150 actos.

Pero después del 2020, los crímenes han vuelto a subir rápidamente, sobrepasando las cifras más altas del último lustro —que fue el 2018— y para el 2022 sobrepasamos los 25.424 delitos. 

Además, los datos muestran que los distritos más inseguros durante los últimos cinco años son Cercado, Cerro Colorado, Paucarpata y José Luis Bustamante y Rivero. Solo estas cuatro comunas acumulan más del 50% de los delitos ocurridos en la ciudad durante el 2022. Los delitos más comunes son contra el patrimonio y contra la seguridad pública (que incluyen robo y hurtos con el uso de armas de fuego, el tráfico de dogras y la prostitución, entre otros). Al respecto, para el especialista en Seguridad Ciudadana, Guido del Carpio, no existe un distrito en la ciudad que sea seguro.

Del Carpio, analiza que en el caso del Cercado, el aumento de criminalidad se debe a que es muy comercial y tiene mucha afluencia de personas. En cuanto a Cerro Colorado, se trata del distrito más grande y poblado de la ciudad. Además, allí hay poca presencia de la policía y falta de un sistema de seguridad ciudadana óptimo. “Eso hace que sea tierra de nadie. La zona residencial está asegurada, equivale al 10% aproximadamente del distrito. El 90% está abandonado desde hace años. También las comerciantes, los prostíbulos, entre otros factores generan una gran cantidad de delitos”, acota el especialista.

Sobre Paucarpata, el criminólogo advierte que la parte alta está abandonada y hay mucha pobreza. Además, hay carencia de políticas de seguridad. “Mucha gente cuando regresa de trabajar está expuesta a los delincuentes. Este distrito es utilizado por delincuentes porque en la zona alta existe una salida a Puno”, explica. Y en cuanto a Bustamante y Rivero, la zona de la plataforma comercial del Avelino Cáceres y la avenida Dolores son los focos de delincuencia, justamente por el movimiento comercial y la incipiente presencia policial. “Por ello, fácilmente hay incidencia delictiva”, puntualiza.

En los lugares con mayor afluencia de arequipeños como el Cercado o el mercado Avelino Cáceres registran mayor cantidad de delitos. Fuente: Flickr

Origen de la delincuencia

El exjefe de la Región Policial de Arequipa y actual alcalde de Bustamante y Rivero, Freddy Zegarra Black, apunta como un motivo el incremento del accionar delincuencial por extranjeros que viven al margen de la ley y que pertenecen a bandas organizadas. Esto debido a un ingreso libre, masivo y sin mayor control al país. Son pocos los que han ingresado regularmente. 

En contraparte, del Carpio menciona que si bien parte de la delincuencia es de ciudadanos extranjeros, también existe una gran delincuencia nacional que nunca ha dejado de existir. Además, Arequipa se ha vuelto una tierra más atractiva para bandas criminales y ladrones que están viniendo de Lima, el norte y Puno. 

Esto puede corroborarse con el informe estadístico (febrero 2023) del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), que señala que apenas el 4% de la población penitenciaria está conformada por internos de distintas nacionalidades. Se encuentran recluidos 3,714 internos extranjeros, divididos en 3,450 varones y 264 mujeres. La mayoría de estos internos (42% aproximadamente) fueron detenidos por delitos patrimoniales relacionados al robo y hurto. Asimismo, el 29% por la comisión del delito de tráfico ilícito de drogas.

De acuerdo con las cifras del INEI, en 2020 se registraron menos delitos en todos los distritos. El exjefe de la Región Policial, Freddy Zegarra, indica que “bajó totalmente la criminalidad por la pandemia. Todas las actividades económicas se paralizaron. Había inmovilización en consecuencia no había comercios abiertos”. Sin embargo, las cifras del 2021 aumentaron y las del 2022 todavía más. A mitad del 2021 se levantaron las medidas de seguridad, la economía comenzó poco a poco a reactivarse, pero también el accionar delincuencial explica el edil. En 2022, se normaliza totalmente todo, incluida la delincuencia, que además se incrementó.

Y para este 2023, el especialista en Seguridad Ciudadana, Guido del Carpio, dice que “indudablemente, aumentará entre 20% y 30% mínimo”. La crisis económica, social y política a fin de año, el cierre de muchos comercios y otros factores sociopolíticos y económicos hicieron que aumente la delincuencia en Arequipa.

La principal razón de los peruanos para no denunciar un hecho delictivo es porque consideran que es "una pérdida de tiempo". Fuente: El Búho

Las cifras no reflejan la realidad

Además, un estudio publicado en junio por Ipsos Apoyo Opinión y Mercado SA, donde entrevistaron a 1 mil 205 personas en zonas urbanas y rurales del país arrojó resultados interesantes sobre la lucha contra el crimen. El 20% de los encuestados fueron víctimas de robo en la calle, 11% de robo en su vivienda, 8% de asalto con arma de fuego y chantaje, extorsión; y 7% robo electrónico a tarjetas de crédito o cuentas de banco. De estos solo el 33% denunciaron el delito ante las autoridades, de ellos solo al 19% le sirvió hacer una denuncia para solucionar su problema. 

De acuerdo con el Inei, los principales motivos por los cuales los peruanos no denuncian algún hecho delictivo son: “es una pérdida de tiempo”, “desconoce al delincuente” y “delito de poca importancia”.

Guido del Carpio, explica que una gran parte de hechos delictivos no son denunciados porque existe un mecanismo muy lento y pesado para realizar denuncias. “La población no va a las comisarías porque a veces esperan muchas horas, al final no les toman las denuncias y terminan yéndose, a pesar de que tuvieran la voluntad”, menciona. En muchos casos, solo denuncian porque están forzados a hacerlo, ya sea por el seguro o para tener un respaldo en su trabajo.

Aumenta la percepción de inseguridad

La seguridad en Arequipa ha experimentado un deterioro, convirtiéndose en un lugar cada vez más atractivo para la actividad delictiva. Según el Inei, el 23.2% de la población nacional urbana de 15 y más años de edad fue víctima de algún hecho delictivo. En Arequipa, el 26.7 % ha sido víctima de la criminalidad entre septiembre 2022 y febrero 2023.

Además, el INEI señala que el 83.6% de la población del área urbana -a nivel nacional- percibe que en los próximos doce meses puede ser víctima de algún hecho delictivo que atente contra su seguridad. Esto mediante el informe técnico – Estadísticas de Seguridad Ciudadana (septiembre 2022 – febrero 2023). En base a los datos obtenidos mediante la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales. Se observa un aumento en la presencia de bandas y ladrones que han encontrado en la región un destino propicio para llevar a cabo sus actividades ilícitas. En Arequipa posee una percepción de inseguridad del 87.4%.

Responsabilidad 

Ambos especialistas, Guido del Carpio y Freddy Zegarra, coinciden en que no hay un trabajo debidamente articulado en la prevención de la criminalidad. El exgeneral menciona que se debe partir del principal ente rector de seguridad ciudadana que es el Comité Regional de Seguridad Ciudadana (Coresec), órgano que debe coordinar con los comités provinciales y distritales. De igual forma, es necesario desarrollar un plan de serenazgo sin fronteras. 

De igual forma, Del Carpio indica que es necesario un trabajo más organizado entre la Policía Nacional del Perú (PNP), el Ministerio Público y el Poder Judicial. Además, las juntas vecinales desempeñan un papel crucial en la prevención de la delincuencia en nuestros barrios. Son aliados de la Policía Nacional y el Serenazgo, actuando como testigos directos de lo que ocurre en nuestras comunidades. Si observan un posible delito, activan señales como el silbato o las alarmas -si hay en las casas, y alertan a la policía o al serenazgo.